Bebé: ¿Crees que las almas de los niños van a jugar de los monasterios?, si es así, andarás tú en alguno que yo conozca? Sabes yo hace algunos años casi vivía en uno, se sentía esa paz traviesa de cuando duermen los niños, había en el aire un sentimiento de inocencia de castidad sin repulsa, de renuncia sin culpa ni ambición, ni siquiera de santidad o cuotas de cielo. Si ocurre que los niños del cielo juegan en esos patios rectangulares, frescos y enmarañados de los monasterios y conventos, cubiertos por helechos y cuanta plantita ha querido crecer en ellos (siempre hay buganbilias, fíjate) entonces puede que aun quede alguna esperanza para la santidad del mundo, quizás sea bueno buscarla ahí, me daré una vuelta a la recoleta franciscana... Estarás por ahí?
Te ama,
Tu papá.
viernes, 11 de enero de 2008
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