jueves, 27 de diciembre de 2007

Christián, Clemente y los buenos amigos


Bebé:

Como sucede desde que naciste para nosotros, es decir, para esa dupla que a veces se resiste y a veces no que conformamos tu mamá y yo, y como sé que en ese poco tiempo que llevamos conociéndonos -desde tu nacimiento o pre-nacimiento- nos hemos hecho muy buenos amigos, y como aprendo día a día de tu mamita que los amigos y el amor se basan en la confianza, es que por nuestra amistad y para brindar por el amor que tengo que contarte algunas cosas.

No quería hacerlo Bebé, pero tu mamá me llamó y me insistió en la carta que Christián Warnken había escrito para su hijo. No había querido leer nada desde que vi la foto de ese larguirucho quijote entrevistador, hermoso poeta que es Christian. A él lo conocí hace años, en la universidad, cuando él partía sus sueños poéticos en un periódico de noticias buenas (como las que te escribo a veces) locas nuevas del mundo con nombre de dirección y nunca de destino: "Noreste", que con algunos de mis amigos, tus tíos y por tanto, tus amigos; repartíamos en la universidad y en la calle quizás para hacernos creer que los abogados sabíamos algo de amor y que no se atrofiaban (ilusos aún) nuestros corazones con tanta letra muerta y a veces también para "pinchar" con alguna niña linda (pero eso no se lo cuentes a la mamá, es secreto entre los dos).

No quería saber nada más desde su foto en el diario, sabía que su hijo había muerto, a él, Clemente, lo vi sólo un par de veces mientras paseaban por la calle Mosqueto, cerca de su Café-librería (al que vamos a ir juntos, lo prometo) y nos dimos un hola de esos en que uno recuerda haberse visto antes en otro lugar, en otro planeta. Suelo leerlo los miércoles, a Christián, en El Mercurio, para recordarme que hay más que el simple cálculo de conveniencia y lo veo los domingos después de la política para suavizar con miel y palabras el engaño de justificarnos siempre.

Bebé, si sólo supieras la cara que tenía ese poeta entrevistador en la foto, su rostro se había mudado de este mundo, ya no estaba o se quedó por completo, como si las hadas, los duendes y todas las ninfas con su madre Erato hubieran huído de él, como en una canción de Serrat. Bebé, su rostro no se resignaba a decirle adiós a su pobre hijito muerto, no se rendía ante el espectáculo funesto de la muerte, no se consolaba con su foto sonriente, con el recuerdo de su alegría, los paseos, los piropos a su nana o el olor que quedaba todavía en su ropita. Bebé, no quería saber nada, hasta que leí su carta y peor aún, leí las palabras de tu mamita... ese es mi punto débil y lo sabes, tú me conoces, somos amigos y los amigos fundan su confianza como fundan ciudades y hasta nuevas formas de creer. Tu me conoces y quiero pedirte entonces un favor, como amigo, una exigencia como padre: nunca nos faltes amorcito mío, pequeño príncipe o princesa de los nuevos cuentos que inventamos, tenemos tanto que enseñarte, tanto que de ti aprender, queremos tanto abrazarte, besarte, llevarte a mil lugares, mostrarte nuestros secretos, esconderte otros, equivocarnos y acertar, todo por amor. No nos faltes nunca, no nos puedes faltar.

Tú y yo, que tan poquito nos conocemos nos hemos hecho amigos, y este favor te lo debo, claro, como amigo, podrás cobrarmelo en cosas importantes como bolitas de vidrio con colores dentro, un partido en que te acribille a pelotazos en una plaza del parque Uruguay, una tarde para descubrir figuras en las nubes, un beso de tu mamá (aunque cante esa canción del conejito que sé te avergonzará en la adolescencia, más si la personifica, a mi por lo demás me encanta, pero ya sabes de mi debilidad por tu mamá) o quizás un paseo por la calle Mosqueto, para sentarnos en un café-librería, preguntar por un largo quijote, un poema de dos metros para saludarle y brindarle una sonrisa que suene, que estalle, como sueño son tus risas y alegremos esa tarde de todos, en especial al papá de Clemente.

Cholito mío, princesita, no he sabido si jugarás a la pelota o si vas servirme tazas y tazas de un té invisible, sólo sé que somos amigos, es por eso que me atrevo a pedirtelo, no nos faltes, ayúdame a que las cosas sean como deben ser: llorarme tú a mí cuando ya no esté, dejarme una flor, cuidar a tu madre, decirle durante todo el resto del tiempo que les quede a los dos, que fueron pocas las veces en que le dije y le demostré con creces cuanto la amo. Tú eres mi mejor amigo, confío en ti, no me falles.


Tiene razón tu mamita, aún no podemos tocar pero sabemos del dolor que también significa amar a un hijo, preocuparse siempre, esperarte siempre. Luego hablamos de eso, ahora descansa, tu mamá va a Pilates y yo a pensar en ti, en ella, junto a los griegos. Un besito a los 2.


Te quiere mucho,

Tu papá.

rin del angelito

Bebe…hace unos dias el hijito de un señor de la tele y q escribe en el diario cayo a una piscina y se ahogo. Fue en visperas de navidad. Se llamaba clemente. Hoy,,ese mismo señor, recogio los pedacitos de su alma y le escribio una carta a su hijo, tan linda bebe y tan triste, que de solo leerla e imaginar q tu, q aun no llegas, pudiese no estar, se me puso amarga la boca y se me llenaron de lagrimas los ojos. Te la dejo para q la leas algun dia,,,,,y porq yo recien estoy entendiendo lo profundo q se llega a amar a los hijos.
Un beso.
Tu mama


Cristián Warnken Jueves 27 de Diciembre de 2007 Clemente
Llora por ti tu jardín, que siempre insistías en llamar "mi jardín". Llora el intruso gato blanco y negro, que merodeaba por las tardes y que tú llamabas mi gato amigo. Llora el cerro Manquehue, que veías desde la ventana de tu pieza. Llora la plaza de Almirante Acevedo, alrededor de la cual corrías una y otra vez, como un Forrest Gump de tres años. Lloran los resbalines que te vieron crecer en temeridad y por los que te lanzabas con gozo. Llora la montaña del camino de La Pirámide, destrozada por la construcción de autopistas y a la que decías "pobre montaña". Llora tu nana, a la que llamabas "mi reina", "mi Karencita hermosa", piropero precoz.
Lloran las fuentes de agua, ante las que te quedabas en éxtasis mirando caer el agua, el agua que te asombró más que nada en el mundo, el agua de los ríos, el agua de las llaves de agua de la casa, que abrías sin cesar, el agua del mar, oh, tu locura por el agua, Clemente, toda el agua del mundo llora por ti, y mana en nuestras lágrimas.
Lloran por ti Whinnie the Poo y Tigret y Christopher Robbin, y todos sus amigos, porque en sus libros de aventuras te sentías en familia. Tú eras como Whinnie the Poo, tierno, goloso, amical. Llora por ti tu chupete gastado y fiel, que intentamos vanamente botar tantas veces y que ahora te espera sobre la almohada vacía. Lloran por ti las esculturas del Parque de las Esculturas de Pedro de Valdivia, donde fuimos el día antes de tu partida, a correr, a subir al olmo gigante; llora por ti la escultura del ángel sin cabeza que miraste extrañado, llora por ti la librería Ulises, donde estuvimos esa misma tarde y donde hojeaste libros sobre un sillón de cuero. Llora por ti el libro de "Willie, el oso", que te regaló esa tarde Benjamín, el librero, y que no alcancé a leerte.
Llora la escalera de madera de nuestra casa, que bajaste todas las mañanas de tus días. Llora el espejo del baño hacia el cual te empinabas para mirarte, como si fuera extraño tu propio rostro, oh, hermoso, demasiado hermoso para durar aquí, al otro lado del reflejo. Llora la canción "Cangrejito" del grupo Zapallo, que bailaste tantas veces y querías volver a escuchar, pero que se perdió en algun rincón de nuestro bello desorden. Llorará la lluvia en invierno cuando no te encuentre debajo del panel de vidrio, mirándola gota a gota. Lloran los caballos del Club de Polo que siempre venías a espiar. Lloran los cuadros de Santos Guerra que cuelgan de nuestras murallas, y el pueblo de cuento y sus personajes a los que saludábamos como si fueran reales, el hombre del paraguas verde, tus amigos al otro lado del sueño. Llora la playa de Wailandia, donde corrimos mojándonos los pies con las olas, qué fiesta, qué gritos, qué risa. Lloran las gaviotas que pasaban por ahí, llora el restaurant Caleuche, donde fuimos a ver la puesta de sol con Angélica y Laura, llora el rayo verde que nunca se hizo ver. Llora el Estadio Santa Rosa de Las Condes, donde apenas empezabas a ir a clases de fútbol, estadio que desaparecerá, como desaparece todo y todos, porque somos un duelo sin fin. Llora el Parque Forestal donde naciste, llora la calle Ismael Valdés Vergara. Lloran los taxis en los que te gustaba que te llevara en las mañanas a tu jardín. Lloran los tres cojines que tú mismo instalabas obsesivo, hasta que quedaran perfectos (y tu decías "perfecto"), adonde posabas tu cabecita llena de rulos para tomarte tu mamadera. Todos lloran, también tu piscina amada, que te vio, dichoso, nadar, ¡cómo llora desconsolada! Lloran las cosas que tocaste, los lugares donde anduviste, y lloramos nosotros, ya sin lágrimas.
Entonces, ¿por qué ríes, por qué tu cara pura de niño muerto insiste en reír, mientras todos lloran sin consuelo? ¿Por qué ríes, Clemente, amor mío, dolor nuestro?

http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2007/12/27/clemente.asp

miércoles, 26 de diciembre de 2007

aprovechemos la tecnologia!!!!

hola bebe,,,te diste cuenta???? tu abuelita miriam se subio al carro de la tecnologia y ahora ella tb te escribe en el blog. eso me pone muy feliz...es q la noticia de tu llegada los puso a todos felicez. tu abuelita esta tecnologica,,tu tia chochissssiiiima y tu abuelo,,,vaya,,no sabe bien como expresar lo q siente. contrario a lo q yo crei originalemnte,,se puso nervioso y le bajaron sus aprehensiones,,pero despues atino y se puso contento. si hasta te compro un numero de la rifa de bomberos a nombre de "bebe lucho"...es q el siempre le dice lucho a los niños..no importa como se llamen. son las particularidades de tu abuelo. te contare mas detalles despues...pero el es bien singular. supongo q hay q puro aprender a quererlo no mas.
bien...me depedi del sur y me vine a ver atu papi a santiago,,tuvimso un percance con el auto ,,,afortunademnte fue un choquecito menor,,,pero me quede con el alma en un hilo cuando se volvio al depto. cuando seas mas grande retalo,,paso otra navidad solo y creo q eso no esta bien. bueno,,para las proximas naviddaes estaras tu aqui en preesncia,,asiq eso cambiara las cosa. wwuuuauuu desde ya avisoro q seras el chiche de todo el mundo.
la noche de navidad supo de ti tu abuelita paterna..tb estaba feliz y llamo para contarnos loo feliz q estaba....como ves bebe...tiene a nuetsra pequeña familia revolucionada. muchos besos, tu mama

martes, 25 de diciembre de 2007

Abuelita tecno

Hola bebé, hoy regresastes con mamá a tu casita, pero nos dejastes la alegría de tu existencia, sabemos que ella te va a cuidar mucho y tu también la cuidarás y te portarás bien para que no le pase nada, no sé cuando nos veremos otra vez, seguramente para el matrimonio de tía Dayand, ahí ya estarás un poquito más grande, pero aún no sabremos si eres niño o niña, ya estarás moviendote dentro de la guatita de mamá y dando pataditas. Hoy, ya pasó Navidad y ahora viene la fiesta de año nuevo, un año que espero con mucha ansiedad por todo lo se avecina, el matrimonio de tu tía y tu nacimiento, dos cosas muy lindas. Ambas, un regalo de Dios. Te quiero bebé, un besito, abuela Miriam.

la abuelita tecnologica


bebe le estoy enseñando a tu abuelita miriam a usar tu blog...

mira...aqui una foto de tu tia dayand y su novio cesar...q estan muy chochos..para q los conozcas

cariños. la abuelita miriam

lunes, 24 de diciembre de 2007

Rara Noche buena

Bebé:

Este día de NOche Buena ha sido raro, he visto pasar gente llrando angustiada, discutiendo con personas que atienden mesones disgustadas y cansadas, una pareja discutiendo fuertemente en un pasillo, dos hombres peleando a golpes en una esquina porque uno no avanzaba rápido y quién sabe qué más. No creas que todo acabó, que la Navidad cedió a los impulsos o que el mundo haya cedido al mero afán de llegar a una meta, sin saber cuál es ésta. Hay muchas cosas bellas, gente cantando, niños sonrientes, muchísimos Papá Noël que esperan fotografías y abrazos, hay muchas cosas bellas para esta navidad, su espíritu (lo escucharás en todo comercial de TV) no se trata de nada muy especial y se puede conservar todo el año: se trata de un mensaje breve y profundo: Paz a los hombres de buena voluntad, una traducción bastante eficiente del amor, como ese que sentimos en nuestra pequeñita familia. Te quiero mucho... dile a tu mamá que también a ella y que la amo antes que a ti, para que no se ponga celosa.

Tu papá.